Este ha sido un domingo muy diferente para mí debido a que quizás sea último que pase en Venezuela, pues luego de mucho pensarlo, he decidido irme de mi país.
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Tengan todos una cordial bienvenida steemianos y steemianas.
Todos conocemos la terrible situación que se vive en Venezuela, algo que cada día hace más difícil, y que va dejando sin opciones a las personas que ni siquiera con tener recursos económicos, logran escapar de la crisis debido a la escasez de productos y medicinas.
Durante muchos años he trabajado en campañas políticas y grupos de beneficencia, llevando ayuda al necesitado y tratando de hacer cambiar a la gente que todavía cree en el gobierno que causo tan terrible crisis. Pero llega un momento en que nos damos cuenta de que esto no lo puedo cambiar yo, ni mil, ni diez mil personas. Para que haya un cambio en Venezuela es necesario que todo el pueblo cambie, pero mientras todo esto pasa, el tiempo también está pasando y con el nuestra juventud.
Algo que me duele mucho, es ver a mi madre llorar constantemente debido a tan terrible crisis, donde cada día tenemos que ingeniárnosla para poder comer, y donde en vez de evolucionar como sociedad, estamos regresando en el tiempo al buscar soluciones medicas en plantas medicinales.
Aunque muchas veces me sienta mal en irme y dejar mi tierra, al menos me siento conforme en que hice todo lo que pude por intentar salvar a mi país, pero si algo tengo claro, es que tan pronto esta pesadilla pase, yo seré uno de los primeros en volver a invertir y apostar por Venezuela.