Atrapada en un cuerpo de plástico, no puedo volar,
mis alas abiertas y rígidas forman el equilibrio.
Solo tengo un punto de apoyo
para simular el vuelo
en la penumbra
de una inexistencia vital.
Desde allí observo el abismo
y mi sueño se hace eterno.
Texto y foto: Argenis Díaz, abril, 2018.
Foto tomada con cámara Samsung Schneider-KREUZNACH