Aunque no nos damos cuenta, muchas veces nos dejamos influir por la sociedad, por personas que no valen la pena porque más allá de querer cortar nuestras alas, no quieren que progresemos porque su vida no fue muy agraciada, por lo que debido a su fracaso o tristeza quieren que los demás caigan en los mismos obstáculos.
Uno puede ver claramente que las críticas forman parte de nuestra vida diaria, y pueden ser positivas porque nos permiten mejorar como seres humanos, pero así como hay críticas positivas, están esas que simplemente existen para controlarnos y destruirnos porque a tales personas no les gusta lo que somos. Generalmente caemos en el error de auto-destruirnos por no tener esa aceptación que deseamos, nos volvemos marionetas y hacemos de nuestra vida lo que quieren los demás, no vivimos para nosotros mismos.
Familia y amigos íntimos, son esas personas que personalmente me importa su opinión porque deseo ante todo su aceptación y aprecio, sus críticas realmente me hacían sentir mal pero hace tiempo me di cuenta que no podemos vivir por los demás, no podemos deprimirnos porque pensamos diferente o tenemos hobbies distintos, si esa persona realmente nos aprecia, debe querernos tal y como somos sin intentar cambiarnos o rechazarnos por esas superficialidades que no determinan nuestra humanidad y valores.
Generalmente esta clase de temas afectan mucho en los jóvenes adolescentes, porque mientras están en búsqueda de lo que son, quieren formar parte de grupos sociales (subculturas) en las que se sientan protegidos y comprendidos. A pesar de que los adultos son más independientes en esta clase de temas, hay veces que también son muy maltratados por sus familias cuando no actúan o no realizan lo que estos quieren, alejándose de éstas o deprimiéndose, porque las críticas duelen y más cuando las dan esos seres que en vez de desprecio, deberían dar amor incondicional.