¡Hola resilientes!
Hoy he podido traer los regalos de reyes a los pequeños de mi prima. Un poco tarde sí, pero había otras cosas más importantes que atender.
Entre ellos había un pequeño billar que les ha encantado. Hemos reído mucho viendo al pequeño jugar y emocionarse por entrar alguna bola.
Me temo que este billar no va a durar mucho, son unos terremotos que van a mil revoluciones y dudo que aguante mucho tiempo en sus manos.
He estado un ratito con ellos y me he ido a entrenar. No me voy a olvidar de cuidarme, ya que para poder cuidar a los demás tienes que empezar por ti mismo.
Un gran abrazo.
Sed felices.