La espera es color esperanza (2019). Selfie.
Estar en un hospital te puede caer feo, como un balde de agua fría sin estar preparado para el ice bucket challenge. No te hace falta entrar en los consultorios para ver miserias, porque en los pasillos hay toda una variedad.Estar allí todos los días puede sonarte como una odisea donde tu corazón se hará chiquitico y tu salud desaparecerá.
Sin embargo, en todo miedo hay un atisbo de esperanza y en donde hay esperanza hay un atisbo de miedo; ese es el verdadero yin y yang. Yo sólo me había acostumbrado al negro, cuando el hospital es de un azul claro y los doctores usan bata blanca.
Pensé que los doctores eran los culpables del mal humor de sus pacientes y de las horas de espera.
—Lo siento por la espera, debes tener hambre, ¿cómo te sientes?
La amabilidad y el cansancio aparecen en sus ojos. El calor de su sonrisa me hace entrar en confianza. Su paciencia se ve reflejada cuando espera a que yo termine de decir todo lo que tengo que decir, todo lo que tengo que preguntar...Soy una persona tímida, las palabras me huyen, pero ellos—los médicos—esperan a que yo las encuentre.
Al salir a los pasillos, puedo ver un montón de gente reclamando a los doctores, rogándoles atención, como si uno de ellos se multiplicaran por cien y pudieran atender a todos en un mismo momento.
—Ellos quieren que sufran, son inhumanos—se quejan los pacientes.
Pero yo no puedo olvidarme de la amabilidad. La amabilidad a pesar de la situación del país, la amabilidad a pesar de la situación del hospital, la amabilidad a pesar de que todos los pacientes vayan encima de ellos con mala cara, la fuerza al ver tanta miseria todos los días, que aunque se haga costumbre, el corazón nunca se acostumbrará.
—Todo es un proceso—es la frase que más escucho en el hospital, hasta yo la digo.
Pronto me operaran, hay mucho por hacer y sé que se les escapa de las manos ayudar con el proceso, pero sé que me atenderán muy bien cuando esté inconsciente y mi salud dependa de ellos. Sólo confío en la humanidad, otra vez.