Me encontraba en la segunda planta de la casa de mi abuela paterna, mientras mi tía maquillaba a mi hermana para una fiesta que tendríamos más tarde; se puso un vestido negro muy elegante, cosa muy extraña en ella. Le di la noticia a mi hermana de que mi cuñado; su esposo, no iría al festejo ya que se quedaría con mi primo tomándose una botella, como es de costumbre en él ya que le gusta tomar bastante. Y es de costumbre en ella molestarse por eso, lo hizo.
Me dirigí a mi casa rápidamente para alistarme y me encontré a mi mama y a mi hermanita que se dirigían a comprar unas cosas antes de la fiesta. Así que me quedé con mi abuela materna que cabe destacar que vive al lado de mi abuela paterna. Mi abuela y mi tío iban a salir a casa de una de esas tías lejanas con la que mi abuela se tomaba un café y hablaban de tonterías y cosas así, como es de costumbre en mi tío sea aguafiestas dijo que luego de ir verían si les quedaba animo de ir a la fiesta, y como es de costumbre en mi abuela; lo secundó.
Me quedaría solo en casa preparándome para la fiesta. Al terminar de prepararme esperé un rato a que llegara mi familia, pero algo me dio miedo, esa sensación de que alguien te está mirando, o que alguien está detrás de ti. Decidí irme a mi casa, así que empecé a apagar las luces para salir, y cuando me dirigí a apagar la luz de la sala sentí algo, algo como una presión sobre mí.
Me asuste demasiado así que me apresuré, pero al llegar al comedor de la salida algo me lanzó al suelo; sentía como si algo se montara sobre mí, y todo era más lento y pesado, el nivel de desesperación era inmenso, me dio calor, empecé a respirar rápido y desesperadamente me dirigí con las fuerzas que tenía a la salida.
Aun sentía que algo estaba detrás de mí y me seguía. Cerré la puerta de la casa con rapidez y miré hacia mi casa y vi como la puerta de la casa se abría sola. Me sentía desesperado, ni siquiera en mi casa estaría bien, pero de pronto salió mi mama de la casa, me alegré muchísimo, pero mi mama estaba desnuda; no es normal que mi mama ni nadie salga en ropa íntima a la calle, la mire extrañado, y ella me miraba extraño, no era ella. Retrocedí y ella me decía ven acá, pero con una cara inexpresiva; no es normal en ella.
Me empezó a perseguir lo que parecía no era mi mama, corrí hasta la casa de mi abuela paterna, pero todo era más lento, corría con todas mis fuerzas y era como si corriera con una tonelada de cosas encima, y lo que me perseguía solo se acercaba más y más rápido. Las puertas eran más pesadas, las calles más largas y yo más lento y débil.
Había un grupo de chicos cerca jugando fútbol, me alegré, pero ellos estaban como si no me miraran, como si no me vieran, quien me ayudaría pensé, estaba solo, y volteé, y allí estaba justo detrás de mí.
Fue cuando desperté.
Era solo una pesadilla...
fuentes: enlacejudio.com
psicologiapositivauruguay.com
taringa.net
huffingtonpost.com