Mientras en las calles las luminarias se mantienen encendidas las 24 horas del día, sin ninguna justificación, se implementan medidas de regulación eléctrica a los ciudadanos, si es que pueden llamarse medidas, infiriendo el ineficiente control en el asunto.
Tanto es así, que parece no haber un horario o programación actualizada del funcionamiento de la luminaria urbana.
He registrado enorme cantidad de bombillos encendidos a plena luz del día, como una obra de arte, sin utilidad alguna, despilfarrando un potencial que podría encender la hornilla eléctrica de algún hogar.
Respecto a las imágenes, son algunas de mis capturas realizadas durante varios días en la capital venezolana, Caracas, y otras en las adyacencias, San Antonio de los Altos, Estado Miranda.
Es un hecho de que las compañías eléctricas están informadas sobre esto, tan solo con caminar cinco minutos por las calles puede observarse. Sin embargo, el nivel de desidia y la falta de sentido de común no permiten alcanzar el óptimo funcionamiento del sistema o siquiera uno aceptable.