Millones de personas en el mundo conocen a historia bíblica de Job, aun sin ser cristianos sabemos que fue un hombre sumamente rico y poderoso cuando de repente sin razón aparente perdió todo, quedando su esposa y una enfermedad en la piel que le impedía a los demás siquiera acercarse.
A su alrededor paseaban algunos “amigos” que constantemente lo aturdían con comentarios desalentadores que en el caso de este noble hombre no hicieron efecto. Su esposa también aprovechaba hacerle saber sus opiniones negativas sobre su situación.
Hacemos mención de esta historia para ver algunos aspectos interesantes, primero, lo integro que podemos llegar a ser a nuestras convicciones a pesar de lo que en carne propia nos suceda sin importar la interpretación y opiniones de los demás. Los principios no siempre tienen que tener aspecto religioso. Cada uno de nosotros consolidamos valores y pensamientos éticos que van dando forma a la conducta, mucha veces mantenerlos traen consecuencias que aparentemente nos perjudican en determinado momento. Sin embargo, ¿continuamos apegados a nuestros convencimientos aun cuando el viento no esté a nuestro favor? ¿Qué efecto permitimos que tengan los comentarios de otros respecto a nuestras circunstancias? ¿Dejamos que sus interpretaciones de los sucesos nos desalienten?
Siempre respetar lo que para nosotros es importante deja como consecuencia satisfacción, paz mental y bienestar emocional que no es negociable. Recordemos que las opiniones de otros son solo su punto de vista, sus ideas y creencias expresadas que no necesariamente se tienen que parecer a las nuestras, y tampoco tienen que resultar verdad para nosotros. Lo importante es lo que yo como ser humano consiente creo y practico.
A su alrededor paseaban algunos “amigos” que constantemente lo aturdían con comentarios desalentadores que en el caso de este noble hombre no hicieron efecto. Su esposa también aprovechaba hacerle saber sus opiniones negativas sobre su situación.
Hacemos mención de esta historia para ver algunos aspectos interesantes, primero, lo integro que podemos llegar a ser a nuestras convicciones a pesar de lo que en carne propia nos suceda sin importar la interpretación y opiniones de los demás. Los principios no siempre tienen que tener aspecto religioso. Cada uno de nosotros consolidamos valores y pensamientos éticos que van dando forma a la conducta, mucha veces mantenerlos traen consecuencias que aparentemente nos perjudican en determinado momento. Sin embargo, ¿continuamos apegados a nuestros convencimientos aun cuando el viento no esté a nuestro favor? ¿Qué efecto permitimos que tengan los comentarios de otros respecto a nuestras circunstancias? ¿Dejamos que sus interpretaciones de los sucesos nos desalienten?
Siempre respetar lo que para nosotros es importante deja como consecuencia satisfacción, paz mental y bienestar emocional que no es negociable. Recordemos que las opiniones de otros son solo su punto de vista, sus ideas y creencias expresadas que no necesariamente se tienen que parecer a las nuestras, y tampoco tienen que resultar verdad para nosotros. Lo importante es lo que yo como ser humano consiente creo y practico.