Observando un poco a los niños de mi familia me he dado cuenta que hay una especie de tendencia hacia los malos hábitos alimenticios y de conducta infantil.
Cuando yo era niño, mi mamá nos llamaba a todos a la mesa, no nos dejaban comer en otro sitio y teníamos que comer lo que nos sirvieran, la verdad no recuerdo haber hecho el feo a la comida muchas veces, pues hacíamos mucho deporte al aire libre y siempre teníamos hambre.
Ahora los niños comen en cualquier lugar de la casa, haciendo cualquier cosa y encima debemos preguntarles si quieren comer esto o lo otro. Hasta ahí las cosas ya van mal, pero es que encima, después hay que rogarles para que se terminen el plato de aquello que ellos mismos pidieron comer.
Cuando alguien no quería comer en mi casa, mi mamá siempre decía “Lo que le falta es aguantar hambre” y lamentablemente es verdad, los niños viven de una forma tan cómoda que perdieron de vista valorar las cosas.