Termino hoy con este pequeño relato sobre mi hija, espero sea cuando menos interesante para quienes puedan leerlo.
Mi hija necesitó de 5 cirugías, 5 procesos de anestesia, yeso, esperas y desespero a veces, a los 5 años tuvo su última cirugía, yo estaba tan agobiado que en serio no quería pasar por esa quinta experiencia.
Un par de grandes cicatrices en la pierna izquierda le recordarán a violeta que es una gran luchadora, sobretodo porque aprendió a gatear en un lapso de 2 meses entre yeso y yeso, aprendió a caminar a los 16 meses, en un descanso de 5 meses entre la tercera y la cuarta cirugía y siempre tuvo esa gran sonrisa en sus labios, siempre disfrutaba de la vida que se ponía frente a sus ojos.
Mi hija es un ser fuerte, que pasó por experiencias muy desagradables desde el inicio de su vida y me enseñó que a pesar del sufrimiento debes aprender a sonreír siempre.
Te amo Violeta.