Definitivamente quien haya tenido el placer de "Amar" realmente, jamás respondería con un “NO” rotundo, aunque no cabe duda que muchas personas en su primera reacción a la pregunta sentirían las ganas de expresarlo, tal vez por la frustración de lo que pudo ser y no fue debido a circunstancias que derivaron en un cambio drástico en la relación.