Deambulaba entre el ocaso y la herrumbre,
desligué mi mirada del vacío entre mis pies
y entonces te vi, distante, brillante y hermosa,
en el pedestal enaltecida por sobre otras historias.
Eras intrépida, carismática, única a la vista de mis ojos,
tu rebeldía y tu atrevimiento perturbaban mis pensamientos
sin hablar de ese exquisito acento francés tan encantador, ulala.
La maquinaria del tiempo transcurría sin interrupción
pero tú jamás te diste por vencida, tenías tanto que demostrar.
¡Oh, Ubisoft!
Tan llena de promesas, tan bella seductora y fatal,
mientras tus compañeras como solo ellas sabían,
se dedicaban a hablar de historias disparatadas
sobre derrocar a malvados de líderes terroristas,
disparar a comunistas y gente de piel morena…
tú no, tú viraste la mirada y observaste el pasado
con ojos tristes y llorosos, querías ser diferente,
querías cuestionarlo todo y yo te miré y quede perdido.
¡Oh, Ubisoft!
Quedaba impregnado de ti cuando te veía desfilar,
deslumbraste las pantallas con aires de grandeza.
Te veías divina hablando de aquellas épocas medievales,
me contabas historias de grandes reyes, surgimiento y caída,
me hablabas de que nada es cierto y que bajo ninguna corona
hay gloria o divinidad alguna.
Me susurrabas y me decías “Siéntate y disfrútame”.
Yo te disfruté, te hice mía y escribía versos en mi mente,
versos a la muerte y la caída de las pirámides del mundo.
¡Oh Ubisoft!
Tenías tanto que dar, tanto que proponer.
Creí que traerías los murmullos de la historia a los videojuegos,
Yo confié en ti, al principio tropezaste pero seguiste adelante,
en principio redujiste muchos de los grandes conflictos
a nimiedades de cualquier drama juvenil, pero te perdoné
porque veía en ti lo que no podía ver en otras.
La crítica a las esferas de poder, la jerarquía establecida,
el rechazo al status quo, tenías grandes aspiraciones.
¡Oh, Ubisoft!
Me invitabas a conocer la historia del mundo,
hacerme ver al pasado, entender la actualidad
e imaginar con la mente dispersa al futuro,
entonces comenzaste a hablar de asesinos,
con mucha más frecuencia de lo habitual,
un tema que trataste con cada vez mas rigor.
Me hiciste saltar de mil abismos hacia el vacio,
me hiciste creer que me gustaba, me hiciste correr,
me hiciste saltar por los tejados de las chozas
huyendo de guardias disfrazados de mi propio ascio enfermizo.
¡Oh, Ubisoft!
Todas las historias de las que me hablaste eran mentiras,
me engañaste princesa, yo creí ciegamente en ti.
Deseaste tanto seducirme que perdiste el norte.
Ubisoft, ya no me pareces la dama hermosa de aquella vez,
de hecho ahora eres poco agraciada, eres horrenda.
Ahora no paras de engendrar desgraciados retoños,
pequeños engendros trastornados, lóbregos y vengativos,
hijos de molde, cascarones vacíos, todos iguales.
Tipos estoicos, mal afeitados en busca de "justicia".
¡Oh, Ubisoft!
Ya no confió en ti, nadie confía en ti.
Eres solo un espejismo de algo que nunca fuiste,
solo una fantasía que nació ante mis ojos y murió en el acto.
No me busques más preciosa, llévate tus hermosas fachadas,
tus grandes monumentos, tus extensas listas de deberes,
tu lengua afilada y tu acento francés a otro lado.
Para mí has muerto, no eres más que promesas.
Promesas que nunca fueron más que eso, promesas.
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