18 días después de haberme presentado a steemit vuelvo a escribir en mi perfil, más por la presión de continuar un proceso que por saber lo que voy a decir. Me pasa mucho que con mis proyectos me animo al principio como un niño el primer día de clases y luego por alguna razón que aún no defino bien, empiezo a descartar ideas y desmotivarme. Sé que no soy la única y justamente ser consciente de ello alimenta mi indisciplina. Pero no quiero que eso suceda con este blog, así tenga que alarme las orejas a mí misma, quiero darle un chance a este medio. Pues bien, ¿por dónde comenzar en contenido? Justo ahora tengo una de mis libretas (tengo varias, no yo soy organizada con ellas y uso la primera que encuentre) a mi izquierda, la tengo abierta y estoy revisando los dibujos y escritos tengo guardados. La verdad estoy orgullosa de ellos, pero cuando los quiero mostrar me entra una inseguridad abrupta, con pensamientos negativos como ‘todavía eres una novata, niña, espera a que sepas más’, ‘lo que haces es una tontería comparado con el trabajo de quienes admiras’ o la duda maestra y coño ‘e madre ‘¿de verdad crees que esto es lo tuyo?’. Luego me defiendo ante mí misma, por supuesto, pero nunca se va por completo mi autodesvalorización. Así que con extrema humildad, procuraré encontrarles algo interesante entre mis papeles.
Acabo de toparme con una página en la que hace tiempo, cuando andaba frustrada con una sensación muy parecida a mi “estanque intelectual” de estos días; ese momento en el que uno inventa mucho en la cabeza y no hace nada con las manos. No recuerdo qué era lo que me pasaba, sinceramente (soy de las que encuentra drama diariamente por tonterías y a sí misma se las discute como en una conversación de varios), pero me movió internamente lo suficiente como para escribir algo corto y tajante a mi sensación. ¡Aquí va!
Escrito valiente de quien es cobarde
Soy capaz de ser rebelde. Sinceramente puedo hacer lo que se me antoje. Puedo volcar una mesa, tatuarme el rostro, rasurarme la cabeza, dejarme las piernas peludas o decirle en la cara a un idiota lo que para mí es correcto. Soy capaz de actos ilícitos y peor todavía, revolucionarios. Tengo en mis manos todo el poder de crear un cambio, mi problema es que lo más valiente que he hecho es pensarlo. ¿Y tú?... Me entiendes, ¿verdad?
(Aquí anexo otro dibujito de trazo contínuo hecho por una Alejandra frustrada)
Lo bonito de escribir, sea corto o largo el texto, es que después al cuerpo me llega una chorrada de calma y puedo acostarme a dormir sin problema aún sabiendo que el el mundo no está mejor. A ese momento de paz propia lo llamo “templanza”. La idea me llegó después de haber hecho este dibujo hace dos días:
Resulta que diga lo que me diga, hay una fuerza poderosa que no me permite dejar de buscarme en el arte. Así que la batalla no tiene final por los momentos.
Gracias por haberme leído. ¡Ahora voy a acostarme en templanza porque al fin publiqué en steemit!