Tardes mágicas, perfectas para encapsular todas esas tomas visuales con el sabor de un buen café, uno diferente a los de días anteriores pero con el mismo aroma que atrapa.
Llegó la hora de ver siluetas a contraluz, pero una contraluz desbordante de colores pasionales.
Donde los sonidos de la ciudad no parecen interrumpir porque en ese momento el caos se vuelve armónico, idílico.
Está foto fue la última que tomé de una serie de capturas las cuales pueden ver junto con el relato de ese día haciendo click aquí.
La cámara que utilicé es la Sony HDR-GWP88V, la edición la realicé con PhotoScape.