"Dios no nos ha olvidado"
Delante de un panorama como el que tenemos lo más lógico es sentir desesperanza, por lo que llegamos a pensar como país y sociedad que Dios nos ha dado la espalda, que como sociedad y país pareciera que no tenemos valor, sin embargo, Dios le dice a este país “Yo nunca me voy a olvidar de este país, para compadecerme de él”, y la razón por la cual Dios dice no me he olvidado de este país, es porque en las palmas de sus manos nos tiene esculpida. (Javier Bertucci)