La noche mi más grande cómplice y tú mi más grande inspiración.
Tuve un día ajetreado. Difícil. Estuve trabajando y tratando de no pensar.
Imposible.
El que dijo que una mente ocupada no piensa, nunca ha pasado por momentos difíciles en su vida.
Mi padre cumplía años hoy. También es el día de las madres.
Pueden ser días comunes, en familias comunes, mas no en la mía.
Eso no sucede.
Cada día se celebra.
Cada día es especial.
Me enseñaron así. Me criaron así.
FUENTE
Por más que intenté pensar en otra cosa e intenté enfocarme en el trabajo, de manera lenta y pausada llegaron ustedes a mi mente.
Al concluir el día, todo se fue complicando más.
Mis defensas decayeron y recuerdos vinieron a mí, recuerdos atraídos como un metal al imán.
La nostalgia se hizo notar y el agua empezó a brotar.
Lo siento por no ser fuerte, pero los necesito.
Decidí acostarme para dejar de pensar, pero no pude.
Es jodidamente difícil.
Luego de mil horas, de mil intentos infortuitos, llegaste tú.
Un lucero, una esperanza.
No hiciste que dejara de pensar, pero al menos lograste que fuera más llevadero.
La noche y tú son cómplices en lograr que afloren mis sentimientos.
La noche y tú son aliados que siempre terminan provocando que esboce una sonrisa.
La noche y tú... la noche y tú.
Esto lo escribí anoche, pero por distintas circunstancias pude publicarlo fue hoy.
Gracias por leerme y disculpen la melancolía.