En esta oportunidad compartiré con ustedes una pequeña anécdota de algo que me paso y me llevo a hacer algo que para muchos fue una locura, para otros una gran acción, pero para mi fue una experiencia maravillosa, algo que sin duda alguna volvería a hacer.
Un día camino a la universidad en mi eterno viaje en metro me tope con una niña hermosa, yo calculo que tenia como 7 años apenas , ella era de piel clara, con unos ojos azules demasiado bellos, tenia algo que la hacia resaltar y que atrapaba las miradas de todos los que íbamos en ese vagón, esa niña a tan temprana edad había perdido ya su cabello debido a la enfermedad que evidentemente sufría en el momento, estaba acompañada de su mamá ella asumo que era enfermera por el uniforme que llevaba puesto, las dos iban sentadas en el asiento de al lado de donde estaba sentada yo, iban conversando sobre que harían en el día, recuerdo que la mamá le dijo algo en particular que me hizo poner un nudo en la garganta, ella le preguntó que qué quería comer, que recordara que todos los días tenían que hacer algo diferente, que tenían que vivir los días como si fuera su ultimo día juntas, en ese momento yo me voltee hacia la ventana para que ella que tenia rato mirándome fijamente no se diera cuenta que tenia muchas ganas de llorar por lo que acababa de escuchar, eso me hizo pensar que la enfermedad de ella ya estaba muy avanzada aparte de que se veía muy decaída, en el momento en el que me voltee la nena agarro mi cabello y me dijo que ella desearía tenerlo así como el mio, que tenia el cabello demasiado bello, eso termino de hacerme llorar fue inevitable disimular, creo que al igual que yo estaban todas las personas que en ese momento la estaban escuchando, no tuve oportunidad de decirle algo, de preguntar su nombre, su edad, donde la estaban tratando, nada, porque se bajo en la siguiente estación y en el momento yo quede completamente muda. Ese día no pude sacar de mi mente a esa niña, no paraba de preguntarme a mi misma por qué no había preguntado nada acerca de ella, después de un rato me hice prometer que algún día cuando tuviera el cabello lo suficientemente largo iba a donarlo a una nena que al igual que ella lo necesitara.
Al pasar los días fui a la peluquería a quitarme el corte que tenia en ese momento para ponérmelo todo cuadrado y así comenzar a cuidarlo para poder hacer la donación; Al cabo de 4 meses ya tenia 35 cm de largo contando desde los hombros lo que era suficiente ya que el mínimo para donar son 15cm.
(así lucia mi cabello antes de cortarlo, quizás un poco mas largo)
y así lucía después del corte
No fui a donarlo apenas lo corte por falta de tiempo, y porque mi mamá cuando yo le comente lo que haría me dijo que ella también lo donaría conmigo ya que una cola no era suficiente para hacer una peluca, entonces tuve que esperar un poco mas de tiempo hasta que el cabello de ella estuviera lo suficientemente largo como para cortarlo.
mi mama corto su cabello el 22 de diciembre y como estábamos en épocas navideñas me pareció el momento perfecto para hacer esa buena acción. El 27 del mismo mes a mi mamá le comenzó un dolor muy fuerte por lo que me pidió que fuera yo sola al hospital a llevar el regalo. Fui el 30 de Diciembre y me paso algo muy parecido que con la niña del metro, en lo que entre a la sala de hospitalización de niños con cáncer del hospital "JM de los Ríos" ubicado en Caracas-Venezuela, quede completamente muda, solo había una niña que a mi parecer era preciosa, ya le habían amputado uno de sus brazos, y con todo eso que le estaba pasando ella estaba muy sonriente cuando yo entre a la sala, estaba revisando los regalos que al parecer le acababan de llevar, cuando me vio entrar quedo sorprendida, yo llevaba en mis manos un peluche que estaba puesto sobre la cajita donde estaban guardadas las dos colitas. Solo pude saludarla, preguntarle como se sentía y ya, le entregue el regalo y ella lo abrió y su sonrisa fue la manera mas hermosa de decir gracias, en ese momento solo había visto el peluche, cuando abrió la caja y vio el cabello, se le salieron las lagrimas, me dio las gracias y me abrazo, en ese momento me despedí y me salí de la sala, ese día termine muy deprimida pero al mismo tiempo me sentía bien por haberle brindado un rato de felicidad a esa nena que estaba pasando por un momento tan amargo.
este post va dedicado a esa niña, que aunque no sé su nombre, como se encuentra, ni donde se encuentra le deseo lo mejor y espero ya este sana.
Todos podemos hacer algo por brindarles un momento de felicidad a esos niños que tanto lo necesitan, cosas como donaciones de juguetes, comida, ropa, dinero, medicinas, hasta ser parte de la llamada "terapia de la risa", les aseguro que si ven la sonrisa de esos niños cuando les obsequian así sea un caramelo se sentirán de lo mejor, los motivará a seguir haciendo ese tipo de cosas, para mi fue la forma mas bonita de agradecerme lo que estaba haciendo.