Y usted por allá, lejos, donde absolutamente nadie lo amará como yo lo hago. Donde permaneces en silencio porque no estoy para conversar. Donde caminas y vas con las manos frías porque no estoy para sujetártelas. Pensándome, imaginándome.
Yo aquí, amándote. Conversando con tus fotografías y sonriendo a cada una de ellas. Imaginando que te llevo de la mano en mi recorrido diario, paso a paso sin dejarte atrás. Extrañándote.
¿Alguno de los dos está mal? No, realmente no lo creo, sólo creo que a veces la vida se encapricha y le gusta mantenernos a la espera, para hacernos anhelar y valorar nuestro amor aún más.
Seguiré enviándote mis cartas de amor, para que siempre recuerdes lo mucho que te amo, como si fuera el primer día de nuestros 12 años.