Mis plumas están hechas de cera, mi piel no es resistente al calor extremo pero sin embargo, me acerco de manera ciega al sol, mis ojos se anegan de lagrimas, estoy lográndolo, si puedo, ya casi, puedo sentir sus cálidos rayos amarillos en mi piel, siento como me quema la cera en los pies y la espalda pero poco me importa, llegare a donde quiero.
Allí caigo, me hundo en un mar, que no puedo identificar si es agua natural o son mis lágrimas que han hecho ese cuerpo de agua tan inmenso, mi espalda me escuece, mis pies están tiesos pero no me duelen tanto como mi pecho, estoy confundido, sumergido en agua fría y salada ¿Qué hice mal? ¿Por qué se me es tan difícil llegar? Yo solo quiero tocar el sol, mi cara se arruga, estoy enamorado de ese astro de que tanto me hablan, de su calor, grito pero mis gritos se manifiestan de burbujas de agua, nado hasta la superficie, miro hacia arriba y allí esta, iluminándome, veo como aves pasan cerca del sol, me rio mientras gotas de mis ojos me saltan hacia los bordes de mis parpados, que malditas afortunadas, tienen lo que yo deseo tener.