En Venezuela como en todas las sociedades democráticas los ciudadanos tenemos derecho a protestar, reclamar y exigir a las autoridades locales y nacionales cuando algunos de sus funcionarios que por desidia, abandono, negligencia, incuria, abulia, dejadez, descuido, desgana, desinterés, inapetencia, holgazanería, pereza, vagancia y corrupción, no sean capaces de garantizar el buen funcionamiento de los servicios públicos entre ellos los más esenciales como el servicio de agua potable y la electricidad y para eso contamos con el respaldo de nuestra Constitución.
Ahora bien es cierto tenemos ese derecho pero ¿Quién carajo nos dio el derecho de mutilar los árboles? Esos árboles nos brindad sombra, producen oxígeno, refrescan el ambiente, embellecen el paisaje, albergan a las aves que nos alegran con sus trinos, solo un ser inhumano, desalmado, cruel, brutal, despiadado, atroz, bárbaro, feroz, sanguinario, violento y salvaje, es capaz de arremeter contra la naturaleza.