El estornudo es un acto reflejo muy natural proveniente de los pulmones y es expulsado a través de las fosas nasales y la boca, provocado principalmente por partículas externas que causan la irritación de la mucosa nasal o de la garganta. Aunque parece un acto muy sencillo, en realidad es un proceso muy complicado en el que intervienen muchas partes de nuestro cuerpo.
Fuente
Además de producirse una expulsión de aire, también se expulsa mucosas nasales provocadas por agentes como el polvo, los olores, las alergias, los resfriados o las variaciones bruscas de temperatura.
Un error que suelen cometer la mayoría de las personas es taparse la boca o la nariz con las manos. Al hacer esto, se alojan allí los gérmenes y posteriormente se desplazan a todo lo que toquemos y terminan por contagiar muchas personas, además de que podemos lastimarnos los tímpanos de los oídos por la presión del aire.
La velocidad de un estornudo puede llegar hasta los 60 kilómetros por hora. Aproximadamente, y las gotas de gérmenes pueden caer hasta cinco metros de distancia.
Si vamos a estornudar y no tenemos un pañuelo a la mano, debemos cubrirnos la nariz con la parte interna del brazo a la altura del codo, así evitaremos el esparcimiento de gérmenes, y no contagiaremos nuestras manos.
Fuente
Es casi imposible mantener los ojos abiertos mientras estornudamos, esto se debe a que cuando el aire va desde los pulmones hasta la nariz puede aumentar la presión ocular, así que el instinto lleva a cerrar los párpados. Además, es casi instintivo mover la cabeza hacia delante para ayudar a la expulsión del aire.
Aunque muchos dicen que el corazón se detiene cuando estornudamos, lo que en realidad sucede es que la frecuencia cardiaca disminuye un poco, debido a la inhalación profunda que la mayoría de las personas toma antes de estornudar.
Espero que la lectura haya sido de tu agrado, y que hayas aprendido algo nuevo.