Continuando la temática del vino, estoy casi seguro que creías que la fecha que aparece en la etiqueta de las botellas de vino es la fecha de su envasado o embotellado, pues la verdad es que la fecha allí indicada es es el año en que fueron recolectadas las uvas para producirlo.
A partir del año 1.980 es de carácter obligatorio que en las botellas de vino aparezca una etiqueta con la fecha de cosecha, tanto para saber la edad del vino que vamos a comprar como para saber cuándo deberemos consumirlo.
Si el vino no es de crianza, puede figurar la frase “garantía de origen” en la contraetiqueta para señalar su procedencia dejando con ello constancia de que no ha sido sometido a proceso de envejecimiento en barricas.
Los vinos blancos y rosados se recomienda beberlos durante el año siguiente a su cosecha; los tintos sin crianza hasta el segundo año de su cosecha; y los tintos con crianza se pueden consumir con algunos años de guarda
Los vinos se dividen en vinos jóvenes, que son los que se embotellan después de la fermentación alcohólica, y los vinos con crianza, Cuando decimos que un vino es de crianza, significa que pasó un tiempo en barricas de roble. Tanto los vinos jóvenes como los vinos con crianza pueden ser blancos, rosados y tintos, aunque es más normal que los de crianza sean los tintos.
La crianza en barricas le aportará sabores y olores particulares al vino, según el tipo de roble, el nivel de tostado que se le haya dado a la madera y según la edad de la barrica. En ellas se irán dando una serie de procesos físico–químicos que irán "envejeciendo" el vino, estabilizando su color y enriqueciendo sus aromas.