Las cosas insólitas que a mí me suceden, creo que no le pasan a otras personas, a veces pienso que debería escribir un libro con ellas.
Hace tiempo cuando navegaba por internet hice muchas amistades buscando genealogía. Encontré a una persona buscando a los Tornero pero de la Isla Canarias. Estuvimos intercambiando correo casi un año e información de genealogía y hasta le cree una página para que se pusieran en contacto con él.
Después de un tiempo me vuelve a escribir y me dice que él vivió en Barcelona, estado Anzoátegui, mi ciudad y me pregunta si yo le podía hacer un favor. A la vuelta de correo le digo que sí, que claro dependía de lo que era, trataría de ayudarlo si estaba en mis posibilidades.
En el siguiente correo, me comenta que el dejo buenas amistades aquí, pero que había perdido su contacto; me hace llegar una dirección, un teléfono celular y un nombre para ubicarlo a ese amigo. Yo le daría a esa persona el correo de el al localizarlo.
Pasa unos días y me dispongo a sacar tiempo para acercarme a la dirección, ya que el contacto telefónico no contesta después de varios intentos que hice.
En la mañana no me dio tiempo salir y vuelvo a cuadrar ir a primera hora de la tarde. Llego a la compañía abrimos la Santamaría y entran algunos clientes, uno de ellos me solicita los servicios de un técnico en lavadoras, yo le indico que ya no tenemos taller pero que siempre tengo los teléfonos de los técnicos de confianza, los que van a mi casa y que en ese momento estaba uno de ellos allí presente.
Tomo lápiz y papel y le pido sus datos para dárselos a José el técnico, comienza a darme la ubicación de su vivienda, y en eso me detengo en seco y le digo al cliente ya va. Voy hacia mi cartera busco el papel en donde había anotado los datos que me facilito mi amigo del internet y le digo al señor: usted se llama fulano de tal, él me contesta si y su dirección es tal. El señor se me queda viendo con cara de asombro, esperando ver cuál es el truco de magia. Continúo diciéndole; su teléfono celular es 041… si ese es mi número anterior hace poco lo cambie, y el señor sigue viéndome con cara sorpresa.
Pues déjeme explicarle tengo un amigo en internet que desea volverlo a contactar y le eche todo el cuento, de quien quería localizarlo.
¿Cuáles eran las probabilidades que viniera esa persona a mi empresa, habiendo más de 50 talleres en la zona, y que se le echara a perder la lavadora justamente en esos días?
De verdad no tengo la menor idea, pero a mí me suceden estas cosas tan insólitas, únicas e inesperadas. ¿Y ustedes les ha pasado en alguna ocasión una coincidencia así?