Para nadie es un secreto que una cuerda de malandros maneja Venezuela, no se les puede llamar de otra forma. No hay otra explicación para el caos que impera en el país. Estamos cayendo a pasos agigantados. Todos los servicios colapsan, caen unos, fallan los otros. La comida resulta incomprable. Hasta el agua se ha vuelto una necesidad que a veces no tenemos. Creí que era solo aquí en Barcelona, pero cuando logro ver algo de noticias, porque ni periódicos hay, escucho que en caracas están en racionamiento de agua.
Y entonces que esperamos para cambiar un gobierno que no nos da algo de felicidad, será que no nos la merecemos. Sé que tenemos miedo. He estado en las protestas y la gente tiene miedo. Una protesta tranquila no hace presión suficiente pero una violenta solo enfurece al gobierno y saca todo lo que tiene contra ella. Un gobierno que saca a unos militares que también están pasando hambre en los cuarteles. Solo los altos jefes están a todo dar. No hay efectivo, casi todo lo compras con punto.
El ladronismo está a la orden del día, la semana pasada nos robaron los candados de la parte de afuera del negocio y este fin de semana por primera vez nos han robado los aires acondicionados del techo, a pesar del cerco eléctrico, cámaras, perros. Nadie vio nada, nadie los detuvo. La calle paralela a mi empresa ha sido saqueada de todos los candados que estuvieran sin protección. Uno lo cuenta ya como un “chiste” esto es lo que me paso esta semana. Otro cuenta lo que le paso le dejaron el carro en cuatro ladrillos sin cauchos.
No pierdo las esperanzas, esto algún día tiene que terminar y refundar la república de Venezuela.