Hola queridos amigos, siguiendo a la amiga ón le encuentro un post con un tema muy llamativo, al leerlo es un concurso realizado por
consiste en escribir un artículo que sea motivacional. Me pareció una excelente idea es una oportunidad de animar a otros a sentirse bien consigo mismos, optimista por las cosas buenas que nos da la vida. A través de la lectura de estos post podemos llegar a mucha gente que en estos momentos se siente deprimida, triste por diferentes razones.
Nada mejor que la música para animar a cualquiera, cuando me siento triste la coloco para disfrutarla nada mejor que la música y sus palabras super animosas. Disfrutenla como yo.
Mi tía Ángeles era una joven muy guapa de los cinco hijos de mi abuelo parecía una artista de esas de cine. Mi abuelo hombre sumamente religioso decidió que dos de sus hijos tomarían el camino de los hábitos. Y así a la más pequeña del grupo le toco volverse religiosa y fue enviada a Venezuela a realizar labores educativas. Mi tía no perdió nunca su buen humor, ni ánimo, según me contaron una monjas tiempo después llegaba tarde a los rezos de la cinco de madrugada y con los labios pintados. Cuantos castigo recibió la pobre, pero nunca perdió el buen ánimo por la vida.
Termino colgando los hábitos y siendo cortejada por un guapo y alto morenazo venezolano. Tuvieron 7 hijos algo normal en esa época. Yo estaba con ella el día que recibió la peor llamada que puede recibir una madre, mi primo había tenido un accidente y estaba grave en Caracas tenía 17 años e iba a inscribirse en la universidad. Mi tía no perdió la compostura preparo todo para salir lo antes posible a cuidarlo. Dos piernas fracturadas, el brazo derecho destrozado al final se lo amputaron, la quijada fracturada, costillas rotas, mi primo estaba destrozado, física y espiritualmente, estuvo hospitalizado meses mientras volvía a caminar otra vez y mi tía nunca bajo su buen ánimo.
No le reclamo a Dios por las desgracias que le acontecían, si no que siguió adelante sacando a su hijo de aquella depresión de verse sin brazo a los 17 años.
Este joven se graduó de Contador y tuvo que aprender a escribir con su otra mano, a vestirse, y a cepillarse los dientes, todo lo que ya sabia hacer con su mano derecha, recibió muchas terapias y me puedo imaginarme que cuando le dolían las piernas para volver a caminar ella le sonreía y le decía un poco más hijo, un paso más.
Esta historia real y nos demuestra la fuerza más poderosa que hay en el universo el amor de una madre.
Si él pudo graduarse y volver a comenzar otra vez ¿Por qué tu no?
Aquí les dejo el post original para que se animen a participar.