Mi familia me echa broma que cuando me entierren van a escuchar mi teléfono sonando dentro del ataúd y a mí del otro lado contestando. No paro de escribir en él y de contestar llamadas. Los teléfonos no eran como estos actuales con pantallita, si no teclas que se borran con el tiempo y que se dificultad saber las letras que estas escribiendo.
Mi hijo me escribe ese día y pregunta ¿ Que como esta todo en el trabajo?. Yo en el apuro de tener personas a las que estaba atendiendo en el mostrador, conteste algo que supuse estaba bien escrito entiéndase no verifique. Lo que escribí y no lo volví a revisar.
Empieza a repicar el teléfono pero como estábamos ocupados no atendimos los teléfonos. Suena el teléfono del local insistentemente tampoco atendimos por estar ocupados.
Pasaron menos de quince minutos y se paran dos patrullas de policía en el frente y entran dos apuraditos y armados hasta los dientes y se quedan los otros montando guardia afuera y preguntan dónde es el atraco. No señor aquí no es.
Todo está bien. No hay robo, no hay nadie secuestrado. Terminan retirándose los policías y seguíamos con la incertidumbre de donde era el robo y quien había llamado y hasta echamos broma que si nos estuviesen robando de verdad no hubiesen llegado tan rápido.
Vuelve a sonar el teléfono y era mi cuñada que si todo estaba bien, que no contestábamos los teléfonos y que había recibido una llamada de mi hijo diciéndole que mi mensaje decía algo como: estanos biem seguestrados.
Ya no envió mensajes si no los verifico dos veces. Todavía detecto errores de escritura muy chistosos con el diccionario telefónico.
Mi mensaje debía decir; estamos bien trabajando.