Vida normal, día normal, hasta que zas llovió y se fue el internet. El caos apareció en mi mundo. Ya no había corre- corre. Ya no había post ni espera. Sentada mirando la pantalla, dándole a renovar, re empezar, reciclar, volver a empezar y nada solo una pantalla para mí en blanco, mirando una y otra vez la misma figura, perdiendo la forma y su estructura.
Mal aya la mía, la falta de contacto que había perdido se asemejaba a la pérdida del contacto humano. Y ahora no sabré que escribieron y ahora la secuencia de una foto por día la he perdido.
Pues no, no se acabó el mundo, solo fue un retraso. Ya sé de ustedes, sé que están bien, que en mi corta ausencia escribieron algunos y otros no, tal vez también sufrieron la ausencia del internet o de la luz, y aunque la falta de agua no tiene nada que ver con el internet también nos afecta la vida.
Hasta Nano noto que algo pasaba. No me pidió su paseo diario, solo se echó a mis pies tranquilamente como para no aumentar mi angustia.
Ya el escribir se ha vuelto parte de mí. Me hacía falta el desahogo. El golpeteo suave y rítmico de las letras salientes de mi mente. El cantar y contar las inusitadas historias del diario quehacer. No salvo vidas. Pero ayudo al que puedo y como pueda y por donde pueda; es broma.
El día de ayer esta nulo en mi mente. Y si no viene otra vez el internet y si no viene más nunca. Como me expreso, volveré al papel y lápiz otra vez, al cuadernito de figuras infantiles y al sacapuntas eléctrico arrumbado en la esquina del mueble.
El fútbol me lleno un rato la mente y calmo mi angustia. Solo por un rato.
[fuente]Tomada con el celular Motorola
Como siempre otra vez, los platos acumulados y la comida por hacer. Las jarras de agua sin llenar y la ropa por lavar. Por suerte llovió y las plantas se regaron, es la parte buena de esa lluvia, hay que buscarle las cosas buenas a la vida.
La vida vuelve a la normalidad a escribir mis tonterías y a leerlos a ustedes como a mí me gusta con mi taza de café al lado y el Nano echado a mis pies.