Era inevitable no amarla, era el elemento más encantador que podía existir y aunque no pudiéramos estar juntos, disfrutaba de cada momento que pasaba junto a ella, era mi paraíso, su radiante personalidad opacaba la oscuridad que se apoderaba de vez en cuando del lugar, su presencia calentaba mi ser anhelante de su tacto, su sonrisa deslumbraba mi corazón pero en esta oportunidad su triste rostro lastimo mi desgastado corazón, sabia porque sufría, pero no me arrepentía, yo desee estar con ella más tiempo del permitido aun con su advertencia, lo sabía, sabía que mi cuerpo no soportaría estar mucho tiempo con ella, sabía que no merecía siquiera estar ante su magnifica presencia pero ¿cómo ignorarla? Si era bella y peligrosa al mismo tiempo, peligrosa para este pequeño cuerpo de cera, el cual se derretía por desear estar más tiempo del permitido con ella, motivo por el cual mi amada estaba triste - no estés triste mi amor, mi corazón siempre estará en tus manos – sus ojos me miraban con esa chispa característica de su elemento, como me hubiera gustado estar por siempre junto a ella, pero los hubiera no existen. Y mi amada se hacía cada vez más pequeña, pronto desaparecería y yo junto a ella, solo esperaba poder estar en otra vida junto a ella, porque ella era el fuego que daba vida y fin a mi existencia.
hola espero les guste esta historia, vi esta imagen y me gusto, por lo que decidí hacer un pequeño corto sobre ella. Saludos.