Nos sentamos. En frente la natura en su organicidad molecular latente. Deseo. Aspira, aguanta. Ondulaciones instantáneas acompañan a un líquido salado inevitable… Cierra los ojos. Enlaces circulares y de colores cambiantes (ahora naranja y negro, ahora verde, azul y todos), planos y perfectos, nítidos. Se asoman máscaras de teatro pícaras y amables, amables y pícaras. Aspira, aguanta. Nada importa. Suaves campanas de bienvenida nos tumban a la entrega de la descomposición corporal.
¡Increíble!
Una bola de intensidad metalizada se comprime y explota y nos vamos. Esta es la preview. Aquí estuviste y aquí estás. Te hablo, te hablas, no te habla. Un minuto es seis minutos.
Y la verdadera reflexión no tiene palabras.