Cuando los recuerdos duelen
Cuando la ceniza del árbol caído sigue ardiendo en ascuas debajo de él
Cuando crees haberlo perdido todo, pero aún te queda algo más por perder.
Entonces viene la lluvia
Cascada de agua transformada en llantos que por los ojos se deja caer
Y el agua no se la lleva.
No se lleva tu pena
No se lleva el dolor que te condena
No apaga el fuego que por dentro te quema.
Y deseas morir ahogado en ella
Y los ojos se te vuelven de arena
Quieres quitarte las cadenas
Que te atrapan entre amor y odio
Y te envenenan.
Pero el agua no
No se las lleva
Ni buscando en otra vida prometedora y buena
Que te quite este dolor que a tu corazón gangrena.