¡Uno de los momentos que más se disfruta en la vida, es tomarse una taza de café, en compañia de alguien muy especial!
Hoy me senté frente a mi computador para escribir para steemit, y cuando voy a hacerlo me doy cuenta que no tengo nada de que escribir, no me llega inspiración. Pensé en preparar una taza de café para ver si me llegaba la inspiración y cuando estaba preparándolo me llegó a la memoria los años cuando trabajé en una empresa de electricidad en mi ciudad natal como contador público.
Había veces cuando el balance contable no me cuadraba y pasaba horas buscando la diferencia sin hallarla. Por último cansado ya, invitaba a mi mejor amigo en la empresa a tomarnos una taza de café, la cual aprovechábamos para compartir un rato juntos, reír, hablar de lo que se nos ocurriera y en eso se nos iban unos 20 minutos.
Al regresar a mi oficina a retomar el trabajo, como por arte de magia en unos minutos hallaba la diferencia que tenía en el balance. Despejaba mi mente en esos minutos de charla con mi amigo, saboreando una taza de café, y así se me hacía fácil solucionar el descuadre que tenía.
El café tiene la magia de hacer que a su alrededor, varías personas se reúnan a conversar mientras saborean esa deliciosa bebida. ¡Cuántos negocios se han formado? !Cuántas vidas se han separado? y !Cuantos amores nuevos han nacido teniendo como testigo una taza de café? Serían incontables las historias que se han forjado en el mundo entero en presencia de tan olorosa bebida.
Recuerdo gratamente una novela colombiana que se llamaba “Café con aroma de mujer” Es que el café también tiene esa particularidad de hacernos asociar su aroma con la mujer. ¿Quién no ha recibido una taza de café de las manos de una mujer? ¿Quien no ha compartido un café con una mujer? Será por eso que el café huele a mujer, qué tiene aroma a mujer.
¡Bendito el café mañanero! El que nos prepara para enfrentar el día, el que nos da ánimo para batallar en las duras pruebas qué el día nuevo nos trae. ¡Bendito el café que se comparte en familia! Con los hijos, con la pareja, con los padres, con los amigos. ¡Bendito el último café que me tomé con mi madre!
Hay cosas en la vida que aunque siempre están con nosotros la extrañamos, y el café es una de ellas. Su olor exquisito nos atrae a la distancia, y nos invita a saborearlo. A mí me sirvió de inspiración para escribir acerca de él, y me trajo agradables recuerdos del pasado, que jamas olvidaré.
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