Palabras de un amigo,
¡Cuán buenas son, dichas como conviene y en el momento apropiado!
Mi amigo siempre me habla, y me habla bien.
Él siempre dice palabras que tocan mi alma, y me hacen vacilar cuando voy por mal camino,
Cuando quiero desmayar o estoy postrado.

Sus palabras son exactas y no las puedo negar; son perfectas;
Como anillo al dedo;
Como piedras preciosas en corana de cristal;
Viene como el rocío su palabra y riega mi alma;
Me alimenta, me hace bien.

¿Por qué?
¡El me conoce tanto!
Él sabe cómo amarme;
Me ama y no tengo la menor duda;
Me dice: “¡Vamos!”;
Y Luego: “Yo iré contigo”;
Y me extiende la mano y me dice: “Amigo”.

¡Siempre a tiempo!
¡Siempre a tiempo llega su palabra!

Jesús, Hijo de Dios, Amigo;
Tú estás conmigo;
Y por tí, me voy a levantar.