Anoche llegué de mi tercer viaje de trabajo en la nación colombiana, de los cuales seguramente hablaré más adelante. En este momento de descanso y de compartir con mi familia puedo recordar entre las muchas cosas vividas, la experiencia de vida que me relató una de esas maravillosas personas que me ha extendido una mano amiga y una sincera amistad en esa nación hermana.
La Historia.
Me contó cómo teniendo dos niños pequeños (uno de ellos con tan solo 6 meses de edad) su pareja y padre del niño más pequeño le abandonó sin siquiera advertirle dejándola lejos de su familia, sin hogar ni ningún tipo de estabilidad; de hecho ella quedó durmiendo en la calle.
Ella estuvo varios día allí echada deprimida sin siquiera poder bañarse ella ni sus niños. Entonces decidió levantarse y buscar pedir a una mujer que le regalara tan siquiera un tobo de agua para bañarse ella y a los niños. Gracias a Dios, la persona le dio libertad de usar su baño y le dio jabón y todo lo necesario.
Una vez que se hubo bañado ella y los niños comenzó a preguntar a varias mujeres comerciantes si necesitaban alguien que les lavara la ropa, y de esa manera consiguió un ingreso con el cual comenzó sus ahorros en un “cochinito” tomando para su sustento diario solamente 10mil pesos colombianos aunque le alcanzaran o no, y guardando el resto.
Cuando ya estuvo lleno se le acercó a un comerciante para pedirle que le guardara aquel dinero y él lo tomó como un préstamo a pagar con intereses. ¡De ese “cochinito” que llenó con mucho esfuerzo y disciplina sacaron 2 millones 700mil pesos! Ella misma no lo podía creer.
Continuó trabajando y se hizo una gran clientela y los trabajadores de una contratista prácticamente la adoptaron como su ama de casa y haciendo uso de los beneficios de la empresa le regalaban tickets con los cuales podía reclamar almuerzos en el comedor de la empresa. De este modo llegó a un estado en el cual no requería nada del dinero ganado para su sustento sino que solamente iba ahorrando y comprando sus muebles y pagando su alquiler, hasta que con esos mismos ahorros pudo construir su casa y ayudar a su familia.
Aunque por supuesto hoy en día ella afronta nuevas dificultades y retos que le han hecho pasar por momentos de tristeza y depresión; en mi conversación con ella me alegró mucho que ella misma me hiciera el recuento de esa etapa de su vida porque justamente es algo que ayuda a levantar la mirada y darse cuenta que si se levantó de la calle con dos nuños pequeños y sin absolutamente nada ni nadie cercano a ella; ¿Cuánto más no puede hacer frente y lograr la victoria en sus retos de hoy?