La noche oscura le brindaba un aspecto sombrío a la ciudad, la tormenta acababa de comenzar y el cielo se iluminaba con los rayos mientras que con cada estruendo mi cuerpo temblaba. Tenía que llegar a esa casilla.
Empapado y asustado entré a la casilla telefónica, marqué el número que ya conocía y esperé.
Ring ring
Cuatro tonos más y finalmente una respuesta.
-¿Alo?
-Ten cuidado, vas a morir. Se aproximan, van detrás de ti. Por las escaleras, los pasos y el rechinar de sus zapatos mojados. En un instante todo se esfumará. Acabará contigo.
-¿Quién eres? ¿Qué está sucediendo?
Entonces colgué. Miré mi ropa teñida de sangre, el agujero en mi pecho y todo se desvaneció.
Luego desperté. Había tenido un sueño terrible y afuera llovía, la tormenta se aproximaba. Los rayos iluminaban el cielo oscuro y la lluvia de daba un aspecto escalofriante a la noche.
Mi piel se erizó al sentir la brisa fría rozar con mi cuerpo y la angustia me invadió, no estaba solo. Comencé a sentir miedo y recordé esa llamada. En un instante todo se esfumará. Acabará contigo.
Oí alguien abajo y mi cuerpo se tensó. Sus pasos resonaban por las escaleras, caminaba con mucha calma. Sus zapatos llenos de agua hacían sonidos que poco a poco penetraban en mi cerebro. Estaba aquí. Entonces la puerta se abrió y una sombra oscura se posó sobre mí.
Un disparo, sin respuestas y en un instante todo terminó.
El teléfono sonaba, la grabadora emitió un pitido y el mensaje se reprodujo.
Ten cuidado, vas a morir. Se aproximan, van detrás de ti. Por las escaleras, los pasos y el rechinar de sus zapatos mojados. En un instante todo se esfumará. Acabará contigo.