Hola, amigos de Hive. Estos últimos días de fin de año me motivan a reflexionar sobre hechos y situaciones que se relacionan con nuestros deseos y con la dinámica que se teje alrededor de nuestras vidas. En este sentido, he pensado en la mujer; pero en su acepción más simbólica: fertilidad, protección, valor y sostén de los hombres en la tierra.
«Llega la hora, ha llegado la hora, en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en la que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un alcance, un poder jamás alcanzados hasta ahora» Concilio Vaticano II, 8.12.1965, (Ench. Vat. 1, 307).
El día en que la Iglesia confió a las mujeres la paz y el futuro del mundo
Una mujer trajo a la luz a un niño y sabemos que su nacimiento dividió la historia. Así es que todos los años la humanidad se prepara para recrear la grandeza de ese alumbramiento, las bienaventuranzas y fuerza de voluntad de una mujer en un tiempo marcado por el oscurantismo, en un territorio de la historia profusamente silencioso y polémico en referencia a los derechos humanos hacia la mujer, sin lugar a dudas María marcó una diferencia en el estrato social a partir de ese entonces.
Voy a tratar de establecer esta relación a partir de lecturas que he realizado, tanto desde aristas religiosas como sociológicas y políticas. Espero poder rescatar el significado que tengo en mi mente y trasmitirlo con la belleza y pulcritud que asediaron esas noches de desvelos entre letras, para tomar la figura de la María como símbolo para recrear a la mujer de hoy.
El propósito.
Partir de la historia como contexto es una tarea compleja y difusa, ya que son múltiples los puntos de vista e igualmente los textos desde los que se narran los hechos, es por eso que este texto no se centra en las coincidencias o contrastes de ciertos acontecimientos alrededor de la vida de María; sino en su faceta de mujer como símbolo, que si bien es cierto no puede separase de un contexto histórico, no será éste el eje de esta narración.
El contexto.
La humanidad está marcada por hechos transcendentales, por ejemplo, la aparición de marcas gráficas que dividió la historia de la prehistoria, la escritura. El nacimiento de un hombre también marcó un antes y un después en la vida sobre la tierra y en la humanidad, el nacimiento de Jesús. Este último acontecimiento es el que marca nuestro tiempo de adviento, a su vez nos indica que el año está llegando a su final, por lo que esta temporada es propicia para acercarnos a nuestros propósitos e ir al encuentro de nuestras motivaciones más íntimas.
Esto nos recuerda, muy a propósito del tema, que importantes hechos han transformado los movimientos sociales alrededor de la mujer que la hacen exaltar desde la dignidad, el valor y el respeto como una constante de reflexión hacia cuál es realmente su papel y cómo se ubica en el actual contexto socio-histórico.
Una de las reflexiones más importantes desde el punto de vista espiritual en nuestro siglo, no solo desde lo religioso; sino desde lo político y sociológico: el papel de la mujer dentro de una comunidad compleja, donde se exhibe diferentes y equidistantes acepciones con respecto a sus roles y status social.
María, la mujer.
En aquel contexto histórico, la voluntad de María de ser la madre terrenal de Jesús fue un acto de valentía y fidelidad a sí misma. Como prometida de José, María corría el riesgo de ser acusada de adulterio por aceptar concebir a Jesús cuando legalmente podría haber sido lapidada hasta la muerte.
Solo la bondad de José para casarse con ella y aceptar legalmente a su hijo como propio (Mateo 1: 18-20) salvó a María del destino de una adúltera. Por qué José quiso separarse de María
A la luz que estos hechos, y recordando que las mujeres estaban atadas a la voluntad de los padres y los esposos, no podemos ignorar que en la decisión de María hay una génesis, una respuesta de independencia, que denota indudablemente el carácter, el germen de una emancipación.
¿Por qué? ...
las mujeres no eran ciudadanas de segunda clase: no eran ciudadanas en absoluto y tenían pocos derechos legales.
¿Existe alguna evidencia de que existió la Virgen María?
Visto desde esta premisa, no podemos negar que María hace de su decisión una intersección entre una persona humana con el suficiente valor para proyectar por medio de sus actos un amor divino para la humanidad y una mujer fuerte que se reivindica desde su feminidad.
Así, María se erige en su tiempo como una personalidad femenina fuerte, que impone su condición de mujer pese a las sanciones y convencionalismos de la época. Ella se levanta y supera a la mujer ordinaria, por lo que su gracia, perfección, pasión, benevolencia y moral la hacen bendita entre todas las mujeres.
María es la bendita entre todas las mujeres; sin embargo, en cierta medida, toda mujer participa de su sublime dignidad en el plan divino.
El camino de María
Una perspectiva ecuménica de la mujer, el diálogo intersocial.
La memoria de la historia está plagada de ejemplos que han esgrimido, cual banderas, a los movimientos sociales para despejar el papel protagónico de la mujer contra todo lo que impida la valorización y el pleno desarrollo, tanto de la personalidad como de su participación en la vida política y social; aunque el reclamo de estas reivindicaciones sean auténticas y legítimas, por derecho social y humano, al igual que María en su tiempo, pienso que todas las mujeres necesitamos re-descubrir el (auto)estima divina que nos eleva como género y nos otorga conciencia de la suprema dignidad de nuestro papel en la historia.
Secularmente las mujeres han sido víctimas de la poca valoración de sus capacidades, cualidades y derechos sociopolíticos, es una situación que si bien ha tenido cambios tanto significativos como controvertidos, aún perdura en el ideario colectivo mundial, ya que existe un factor íntimamente e intencionalmente relacionado con el género.
María, la mujer, promueve la belleza espiritual y se diluye en el hoy como el símbolo de una personalidad femenina libre, un modelo del limpio ejercicio de ciudadanía, un patrón en pleno desarrollo de la vocación de la mujer al haber ejercido, a pesar de los límites objetivos impuestos por su condición social, una influencia inmensa en el destino de la humanidad y en la transformación de la sociedad, en el sentido más etéreo y sublime.
Categóricamente, la historia se ha encargado de mostrarnos la providencial belleza de la mujer a través de memorias de vida que nos interrogan sobre antagonismos: lo terrenal y lo espiritual, lo ordinario y lo extraordinario, lo religioso y lo pagano, lo que trasciende y lo inmanente; en este sentido, la pasión con que se vuelca la mujer en los límites de lo que aprueban o desaprueban las sociedades, la hacen un proyecto permanente de belleza interior y amor.
Referencias.
El día en que la Iglesia confió a las mujeres la paz y el futuro del mundo
¿Existe alguna evidencia de que existió la Virgen María?
Por qué José quiso separarse de María