Hace unas semanas vi “Thor: Ragnarok”, ese verídico documental. No reconocí al principio quién la villana era. Pero vide que buena estaba. La edad: indefinida. Las curvas: muy suyas. La cara: élfica. Luego vine al conocimiento de que se trataba de una de mis actrices más preferidas del mundo mundial: Cate Blanchett. Como tenía el pelo negro no la reconocí en el mismo punto.
Ya una vez escribí un poema, inspirado en sus buenas partes, en la suavidad de su pelo y en el dulce aroma a fresas de su aliento; el cuyo poema está en inglés y será publicado en su versión original, en Español, en una fecha próxima, a menos que no lo publique.
Quise hacelle una caricatura simple, de esas que llamo yo garrapaturas. Si bien su belleza es merecedora de pasar luengas horas confeccionando un mejor retrato, ya la búsqueda de los dineros no me deja espacio para esas zarandajas y ando siempre de volandas como si me llevasen mil demonios; por lo que garrapatura habría de ser, y garrapatura fue.
Proceso:
Tómese, como quien no quiere la cosa, una o dos tasas soperas de café, tan cargado que tenga que hacer dos viajes. Luego, tómese la mitad de una hoja tamaño carta, blándase un marcador Sharpie, y haga usted trazos a toda su anchura y talante, que si Dios es servido, la caricatura saldrá con parecido; y si no, pues ya amanecerá otro día y medraremos. Esta garrapatura va sin enmienda ni tachadura; y es corroborado por notario público que se hizo de un solo y único intento, a lo cual el dicho notario contestó: “sí corroboro”. Con todo y eso, al final de este post podrán ver una prueba de autoría, pero no un “paso a paso”, porque todo salió como la zeta del zorro: de un solo guamazo, como ya dije. Y Dios me repare siempre esa suerte, que no todas veces nos acompañan las esquivas musas; pues otras veces nos tiembla el pulso y la “motricidad fina” y sale lo que sale.