PÁGINA EN BLANCO
Nieve sobre nieve,
cal y huesos,
sal y nubes.
La nada quebradiza.
Y como la ventisca
se pierde la vista y
la mente en el erial
ingente y calcinado
de la temida página en blanco.
¿Qué escribir?
¿La tenue brisa muerde
la piel erizada de la niña muda
en el vendaval florido de la
mañana turca?
¿La pared plomiza de lo inevitable
que otea soledades en el verano
imberbe del 92?
¿La carrera de galgos
en la arena mojada
crea una tormenta de gaviotas
en la tarde naranja y púrpura?
¿Algo por el estilo?
¿Quién se enfrenta a la página en blanco
con el corazón traspasado de jirones
entre la flecha de cupido y la guadaña
de la parca, alta, flaca y larguirucha?
Porque la página en blanco es la
amenaza de la fragilidad del ingenio,
del agotamiento de las ideas,
del cierre de las espitas de las musas.
Página en blanco, acerca a mí ese cáliz,
que lo apuraré como se enfrenta el miedo a
las arañas, como se enfrenta el miedo a caer.
Ven, página en blanco.
No te temo.