Virtudes nació con una deficiencia mental, en 1964. En una aldea de Cospeito, Lugo.
Sus padres se dieron cuenta de que era una niña con problemas mentales y decidieron ocultarla para que sus vecinos no la vieran, puesto que consideraban que era un castigo divino.
Virtudes vivía recluida dentro de una pequeña artesa y era alimentada una vez al día, con un biberón de harina con leche. Lla rodeaban con tojos(espino) para que no se moviera.
El párroco descubrió la situación de la niña y consiguió que la trasladaran a un centro psiquiatrico, en Castro de Ribeiras de Lea, pero aquello no la hizo mejorar.
Le molestaba la luz del sol y durante una crisis, se arrancó los ojos e intentó comerse los dedos.
Vivió hasta sus treinta años de vida con las manos atadas a la espalda.
El perfil del psiquiátrico donde estuvo encerrada, le diagnosticaron esquizofrenia destructiva.
Era un lugar aterrador y tenía fama de ser el más duro del país
Sus padres la dejaron allí abandonada y nunca volvieron a verla por miedo a que se la tuvieran que llevar a casa.
Es una noticia triste y aterradora, pero lo peor que aún sigue pasando noticias similares de padres que encierran a sus hijos.