El dibujante de juicios, al ver aquellos ojos quedó paralizado y al oír, el nombre de Isabella. Su corazón dió un vuelco, tenía dudas pero esos ojos eran inolvidables. Al terminar el juicio, intentó hablar con ella pero fue imposible. Se la llevaron rápidamente esposada a la cárcel del condado.
Roberto habló con el Juez, le pidió los datos de donde se la habían llevado para ir a visitarla al día siguiente.
Apenas abrieron el horario de visitas, Roberto apareció para verla. Pero Isabella, avergonzada no quiso verlo. Prefirió quedarse con el recuerdo de su infancia.
Por buena conducta Isabella, salió a los 5 años, en libertad y sin rumbo de que hacer con su vida. Se planteó que tal vez, era momento de volver al Orfanato de donde no debió haber salido nunca.
Se dirigió hacia la parada del autobús, para ir al Orfanato. Al llegar allí, había un chico esperando en la misma parada.
Isabella con la mirada bajada dijo: ¿Buenos días?
El chico la miró y sonrió, abrió una carpeta y le sacó un dibujo, de ella cuando era niña.
Isabella, abrió esos ojazos azules y lo abrazó con tanta fuerza, que apenas le salía la voz de la alegría que sentía, solo saber que no se había olvidado de ella.
Roberto la invitó a pasar un dia en la playa, para ponerse al día de sus vidas.
Hablaron durante horas y horas, pero a pesar de esa alegría de haberse encontrado. Roberto le contó a Isabella que se había casado y tenía dos hijos.
Isabella pudo sentir cómo su corazón se partía en miles de trocitos, su alegría por mucho que intentaba disimularlo se estaba desvaneciendo.
Roberto la invitó a su casa para presentarle a su familia y le prometió que iba a ayudarla en lo que pudiera. Quería protegerla como ella hizo con él.
Isabella no pudo rechazar aquella invitación y aceptó, fueron a cenar con su familia.
La mujer de Roberto la acogió en su casa con los brazos abiertos, pues su marido se había pasado media vida, hablando de su amiga desaparecida.
La mujer de Roberto era la dueña de una panadería y le propuso trabajar allí con ella.
Isabella pudo buscarse un pequeño apartamento donde vivió sola, hasta que encontró una gatita en la calle y se la llevó a su casa.
Pasaron 12 años y Roberto cayó enfermo de cáncer de pulmón, apenas duró un par de meses, cuando murió.
La mujer de Roberto le pidió a Isabella un favor. Que se fuera a vivir con ella y sus hijos.
Después de todos estos años, ya era parte de la familia y a su marido le hubiera hecho muy feliz, que ella aceptara es invitación.
Isabella acepto a vivir con ellos y así, fue como encontró una familia en la que unos desconocidos, la hicieron sentir parte de lo más bonito del mundo.
Y así es como yo me siento, en “Familia-Hispana”.
Gracias por dejarme ser parte de vuestra familia 🤗
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