Así fue como salvo al gusano de ser comido. El gusano cuando se recuperó del susto, le dio las gracias y le preguntó ¿Cómo puedo devolverle el favor, señor duende?. El duende irónico se carcajeo. No puedes así de sencillo. El gusano se entristeció por el tono de burla que había usado sin necesidad. En ese momento el duende observó que la gratitud del gusano era sincera.
Se le acercó y le susurro “No puedes porque soy un duende mágico”. Y por tu buen corazón te voy a conceder un deseo. El gusano volvió a sonreír y después de meditarlo mucho. Le respondió: Cuando resurja de mi crisálida, me gustaría pasar desapercibida entre mis depredadores y así poder volar sin miedo.
Al duende le pareció un excelente deseo, después de ver lo ocurrido y se le concedió el deseo. La convirtió en un hermoso ejemplar de la familia Papilionidae, pasando casi desapercibida.
Le doy las gracias a la mariposa, para posar para mí. Quien sabe, tal vez su próximo deseo sea poder leer en Steemit 😂
Relato e imagen by Sashas.