Cloe era una niña inquieta con mucha imaginación y pocos amigos con quien compartirla. Tuvo que mudarse con su abuela, cuando sus padres fallecieron en un terrible accidente de coche. El estar en otro pueblo y un colegio distinto, hizo que su personalidad se volviera solitaria.
Una tarde jugando a su videojuego favorito, escuchó un ruido en el techo de su habitación. Y a pesar de que su abuela, no le dejaba subir al ático. Tenía mucha curiosidad por descubrir, la procedencia de aquel sonido.
Aprovechó que su abuela había salido a tomar un té, con la vecina. Subió sigilosamente las escaleras, aunque la madera vieja crujía a cada paso que daba. Al llegar arriba, sus ojos se abrieron como platos, estaba lleno de cajas polvorientas y un armario lleno de ropa vieja, con un fuerte olor a alcanfor.
Se le dibujo una sonrisa en la cara y dejó volar su imaginación. Pronto imaginó que el ruido vino del armario y estaría dentro la mama de la Polilla gigante, defendiendo sus ropajes para su pequeñas. Después de pensar eso, frunció el ceño y pensó que revolver entre las cajas sería más divertido.
No sabía por cual empezar pues habían muchas apiladas. Después de mirarlas todas, al fin escogió una. Y en ese momento volvió su abuela, así que tuvo que bajar para que no se diera cuenta que había subido al desván.
Una tarde jugando a su videojuego favorito, escuchó un ruido en el techo de su habitación. Y a pesar de que su abuela, no le dejaba subir al ático. Tenía mucha curiosidad por descubrir, la procedencia de aquel sonido.
Aprovechó que su abuela había salido a tomar un té, con la vecina. Subió sigilosamente las escaleras, aunque la madera vieja crujía a cada paso que daba. Al llegar arriba, sus ojos se abrieron como platos, estaba lleno de cajas polvorientas y un armario lleno de ropa vieja, con un fuerte olor a alcanfor.
Se le dibujo una sonrisa en la cara y dejó volar su imaginación. Pronto imaginó que el ruido vino del armario y estaría dentro la mama de la Polilla gigante, defendiendo sus ropajes para su pequeñas. Después de pensar eso, frunció el ceño y pensó que revolver entre las cajas sería más divertido.
No sabía por cual empezar pues habían muchas apiladas. Después de mirarlas todas, al fin escogió una. Y en ese momento volvió su abuela, así que tuvo que bajar para que no se diera cuenta que había subido al desván.
Continuará...
Relato original by Sashas
Un mensaje oculto para Cloe. Parte II
Un mensaje oculto para Cloe. Parte III
Un mensaje oculto para Cloe. Parte IV
Un mensaje oculto para Cloe. Parte V
Un mensaje oculto para Cloe. Parte VI