Esa noche no podía dormir, su imaginación estaba tan activa que solo podía pensar en qué tesoros ocultos podría desenterrar como si fuese un pirata, descubriendo un tesoro en una isla desierta. Tanto imaginó que al final se quedó dormida.
El despertador sonó temprano, apenas había dormido. Cuando su abuela, le dijo -Cloe, vas a llegar tarde al colegio. Date prisa, perezosa. Con los ojos medios cerrados, se vistió y fue a desayunar. El autobús pasó a recogerla, quedando dormida en el trayecto. El chófer la despertó -Niña, hemos llegado. Entra en tu colegio.
Pero Cloe quería seguir soñando y una vez en clase, volvió a quedarse durmiendo. Su profesora enojada, la castigó por su comportamiento. Pero a Cloe no le importaba, sólo tenía que cerrar sus ojos para seguir soñando, no importaba el lugar.
Cuando volvió a casa su abuela, muy enfadada por la llamada que había recibido de su profesora. La castigó sin videojuegos una semana. Pero seguía sin importarle, sólo esperaba la hora del té, para que su abuela se fuese a casa de la vecina.
Por fín, llegó la hora que su abuela salió. Salto de la cama, se puso sus zapatillas y subió al ático. Sabía que tenía poco más de media hora, antes de su vuelta. Así que sin perder tiempo fue corriendo a la caja que había seleccionado el día anterior y la abrió.
Al mirar dentro una lágrimas recorrieron sus mejillas, se puso a llorar desconsolada. Dentro de la caja estaba la ropa de su mamá, todavía olía a ella. Escuchó que su abuela había vuelto antes de lo habitual. Se limpió las lágrimas con la manga del suéter y bajó sigilosamente.
Mientras su abuela fue al baño, ella aprovechó para volver a su habitación, se echó sobre la cama y sin poder evitarlo siguió llorando. Su abuela la escuchó llorando y pensó que era por el castigo. Así que no la quiso molestar. Y se durmió sin cenar.
Continuará...
Relato original by Sashas
Un mensaje oculto para Cloe. Parte I
Un mensaje oculto para Cloe. Parte III
Un mensaje oculto para Cloe. Parte IV
Un mensaje oculto para Cloe. Parte V
Un mensaje oculto para Cloe. Parte VI