Todos los padres sabemos que a medida que avanzan los hijos en su desarrollo físico, emocional y cognitivo de alguna manera nosotros aprendemos con ellos.
Pero ¿qué sucede cuando nos percatamos que durante el proceso, muestran un comportamiento inusual o considerado fuera de lo “normal” ?
Bien, seguramente nos preocupamos ante esta situación y es natural sentirnos frustrados por pensar que no hemos sido tan buenos en nuestro rol.
Cuando hablamos de un “Niño Emperador”, nos estamos refiriendo al Trastorno de Oposición Desafiante (TOD), cuyo patrón de conducta está caracterizado por una serie de inapropiados y recurrentes comportamientos negativistas, hostiles, desobedientes y desafiantes que van dirigidos hacia los adultos significantes (padres, familiares y docentes).
Ahora ya sabes qué es un "Niño Emperador"; entonces te encuentras listo para entender por qué estos niños responden de manera dictatorial ante tus demandas:
Lo que trato de explicarte es que un “Un Niño Emperador” no responde de manera intencional, sino que sus respuestas están sujetas a ciertas alteraciones neurológicas, en la modulación afectiva y a un déficit en la función ejecutiva, responsable de una serie de habilidades para la realización de tareas.
La presencia del TOD, afecta considerablemente las relaciones de los niños con su entorno, porque sus habilidades cognitivas concretas no están lo bastante desarrolladas como para saber manejarlas y responder adecuadamente.
En concreto: mamá, papá y adultos en general evitemos cometer el error de decirles "Eres un niño malcriado y grosero". Nuestros hijos necesitan que se les faciliten herramientas para enfrentar el mundo.
Por lo anterior descrito, es importante mencionarles que debe ser un especialista en psicología o psiquiatría quien determine el TOD, así como su debido tratamiento. A continuación, los criterios utilizados para la observación y su diagnóstico:
Estos criterios mencionados ¿te suenan familiar? sí; pero espera un momento, es necesario que conozcas que el experto debe encontrar manifestándose como mínimo 4 o más de los comportamientos señalados , así como su repitencia en un mínimo de cinco o más de seis meses.
Recuerda preguntar a los especialistas todo lo necesario para lograr el bienestar de tu hijo; sin embargo se pueden adquirir estilos de disciplinas apropiados, para ello aquí te sugiero desde mi perspectiva en orientación conductual lo siguiente:
Evita actos castigadores y violentos porque cuando lo haces, caes en el error de hacerlos más demandantes y tú demuestras la falta de habilidad para la confrontación.
Aprende y enseña a tu hijo a respirar y a tomarse ciertos tiempos antes de responder impulsivamente.
Proporciónale refuerzos positivos después de haber logrado el autocontrol en una situación donde participaron juntos.
Establece normas y límites que sean lógicos y consistentes.
“EDUCAR A UN NIÑO, ES HACER DE ÉL ALGUIEN DIFERENTE Y FELIZ CON LO QUE ES”
Espero que la información les sirva para encontrar la empatía con sus hijos y les permita ayudarlos en su desarrollo biopsicosocial.
Fuentes:
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