Pretender que las cosas van bien, que nos sentimos de maravilla, y que no está pasando nada, cuando lo único que quieres es estar encerrado/a , no saber de nada por un momento es muy común. Nos ha pasado a todos, por lo general a esas personas que prefieren evitar dramas, discusiones o malos entendidos. Preferimos mantenernos al margen, aislados y sonriendo para que nuestro entorno se convenza de que estamos bien, y a veces, para no involucrar en nuestros problemas a alguien que nos importa.
Aún así, hay momentos en los que se deben poner límites, hablando y dejando que los demás sepan si de algún modo te afectan sus acciones. Por lo general, solemos, me incluyo, ser mas considerados con personas enfermas, débiles o tristes. Cuando vemos a alguien sonriente o con buen ánimo, podemos ser rudos sin sentirnos culpables, por lo que mantener un perfil de "buen humor", cuando realmente no no sentimos tan fuertes, termina siendo contraproducente.
Por otro lado, cuida de no tratar mal a alguien querido. También es frecuente, que al demostrar nuestro estado de ánimo nos creamos con derechos o privilegios, y olvidemos que las otras personas tienen sus propios problemas. No debes fingir cuando estas mal, pero tampoco pretender que eres el único que está sufriendo o padeciendo un bajón emocional o una situación difícil. En cualquier momento terminaras recordando o reflexionando, y no te sentirás orgulloso por ello.
Comunícate, habla mucho, y mantén siempre claras tus reglas. En momentos en los que no te sientas bien anímicamente lo mejor es que converses con personas que te puedan apoyar y entender, pero también con aquellas que tal vez no tanto, debes hablar e intentar pedir comprensión. Muchos me aconsejan "sonreír aún en los peores momentos", de verdad es un buen consejo. Pero también tener la valentía de decirle a alguien que no te sientes bien y que necesitas recuperarte, te ayuda y te quita un peso de encima, después de todo, no estarás fingiendo.