Ahora que lo recuerdo, mencioné el nombre de Dios varias veces. No creía en Él, pero Dios podía existir porque lo nombraba, así como mi miedo y mi amor por mi hermana existían porque lo callaba en mi pecho mientras caíamos dentro de un vacío interminable.
Entonces pensé: «Si Dios no estaba conmigo al menos quería que estuviera con ella».
A continuación, y de manera súbita, hubo mucha luz debajo de nosotros y luego encima... Mis párpados se cegaron un instante quedo... y despertamos los dos, mi querida hermana y yo abrazados. En ese momento no sabía dónde, ni qué fecha era. Sólo sabía que era de noche y que aquello que sonaba a la distancia eran sirenas.
Miré a Laura y la abracé por si de verdad nos tocaba morir juntos.
Este es sólo una muestra de uno de los capítulos de mi novela. ¿Podrías comentarme qué te ha parecido este texto? Estaría muy agradecido.
También podrías intentar adivinar de qué va la historia. Sería divertido.