Soy de las que no logra botar un traste sin culpa, y de las que guarda envases de refresco, y de las que recoge tubos de cartón en la calle... y pare de contar. Pero también soy de las que se levanta por las mañanas como "Cerebro", tratando de conquistar el mundo, con un Pinky en el bolsillo, lo cual acelera la creatividad, sin duda. Ésta es la historia de una de esas mañanas, con los días que le siguieron, que no fueron muchos. Este golpe creativo sirve para hacer una casita de juegos o de lectura para niños, e incluso un teatrino... ¡o lo que se les ocurra!
Pueden comentar y preguntar, y por supuesto, divertirse.
Primero... recopilar y pegar (silicón frío o caliente será suficiente):
Segundo... frisar y texturizar (con cola blanca y papel crepé o de seda, hojas de servilleta, periódico, etc.).
Tercero... pintar. Pueden utilizar pintura de caucho, o cualquier otra a base de agua (2 capas de pintura).
Y por último... ensamblar cada muro utilizando las salientes para que la casa sea desmontable y portátil.
RECICLAR...
¡es casi una forma de vida!
Les dejo la fase del techo para una próxima entrega. ¡SALUDOS!