
... No duelen los cuernos, duele es que te tomen por tonto...
Julio, un apuesto rapaz trabajador y exitoso, se enamoró perdidamente de una mujer perdida, ella se mostraba cual santa, pero a escondidas era un demonio.
Él amaba a esa mujer, ella lo trataba bien, era atenta, pero solo cuando él tenía dinero, ella estaba contenta.
La mujer en cuestión era muy hermosa sin duda, hermosa y peligrosa. Julio solo tenía ojos para ella, ella solo los tenía par a su billetera.
Cierto día quiso darle un presente a su novia, fue a la floristería y compró un ramo de rosas rojas. No conforme con el regalo que le daría a su amor tan ejemplar, paso por la panadería y compró una caja de bombones de marca fina.
Julio se dirigió al trabajo de la mujer, ramo de rosas en una mano y bombones en la otra, al llegar al lugar, encuentra a su novia con alguien más, hablando muy juntos los dos, él decidió esperar en el rincón y pudo observar, como su novia abrazaba a ese muchacho alto de barba bien rasurada, no conforme con eso le estampa un beso y se mete a su carro.
Julio al ver la escena, tira las rosas al piso, con el corazón roto y despechado, visiblemente afectado, se da cuenta que ella lo ha traicionado.
... No duelen los cuernos sino sus embestidas....
