Con la erosión de los años.
Los días pasan y van dejando sus huellas,
años que se suman,
tantas horas golpeadas por la angustia.
Mi piel ya se extiende en la aridez, azotada por el viento,
por los recuerdos del dolor
que ya penetra los huesos, el pensamiento.
Llegan esas miradas que se desvanecen,
se pierden con sus voces en el olvido.
Otros rostros vienen en la lejanía de la extrañez
para recordarte que trabajaron y existieron
para formar tu existencia en la sociedad.
Este hombre que ahora escapa al horizonte,
que mira a sus hijos crecer
en medio de tanta incertidumbre.
Caminando por caminos que se desgastan en la inercia,
en la controversia perenne de un país
extraviado en la obsesión política.
infectado por la fantasía de hombres sin sonrisas.
tiran los dados para generar esperanzas.
Alegrías que se difuminan en la espera.
En la penumbra que envuelve sus destinos.
Mientras tanto mis manos,
mis huesos van esculpiendo el tiempo,
mis ojos se pierden en lo indefinido, esperando la luz
para iluminar la lucha constante por la vida,
levantando caminos
donde los sueños erosionen las dificultades,
así poder partir
con la satisfacción del deber cumplido.