" Lo que esconde detrás de esa mirada, lo descubrirás cuando entres en ella..."
Saludos amigos de Steemit. Las vivencias a solas, son la peor pesadilla de cualquier individuo, así como el encierro entre cuatros paredes son perjudiciales para el Alma. A continuación, dejo un texto para su consideración y comentarios.
Mi llegada a la ciudad por razones de trabajo me ha obligado rentar este pequeño apartamento. Amueblado con el mobiliario necesario para instaurar una estadía cómoda durante el tiempo que dure el contrato.
Es pequeño de una sola habitación con su respectivo baño. Sala-comedor y cocina en un solo ambiente, sus muebles no muy modernos, con corte colonial, al igual que el pequeño ceibo y el comedor que lo acompaña con cuatros sillas que se ven media reparada una de ellas.
El cuarto muy sencillo, me acompaña la cama tipo Queen Size, su mesa de noche y el baño privado, por cierto, muy limpio, fácilmente se ve que fue restaurado recientemente. A la izquierda una puerta casi al final de la pared frontal es el closet muy grande para albergar mis objetos personales.
Todo me parece excelente, lo único paradójico es la permanencia de un retrato sobre la mesa de noche, no es mía, está enmarcada con un tipo de material brillante, que a oscura refleja el rostro de una mujer postrada en él, esa señora se muestra sencilla, pero con una peculiar mirada, en cualquier dirección que me ubique en esta habitación sus ojos me siguen. Al principio no le daba importancia, pero cada noche que pasa siento que me mira. Existen momentos que quiero acostarme desnudo y con solo el hecho de su presencia, lo evito.
Ya no descanso, me arropo totalmente para poder dormir. A veces, presiento que se sienta en la cama, en ese momento mi corazón se acelera de una manera que se me incrusta en la garganta, me falta aire.
Al levantarme, mi rostro se ve demacrado, a cambio el de ella más lúcido y rebosante. En oportunidades los compañeros de trabajo me han pedido que me mude, pero no puedo, ella me tiene atado a su sombra. He indagado por todas partes para saber quién y que hace en aquí, parece que su intención es molestarme todo el tiempo.
He decidido terminar con este aferrado circulo de sentimientos, una paradoja simple entre ella y yo.
Al dueño del apartamento lo llamo al teléfono y no contesta, le he pasado varios correos electrónicos y no responde, pero tengo que hacer lo inevitable, acabar con su presencia, porque si no ella lo hará con la mía.
He llegado a enloquecer, rara vez levanto los ojos hacia la foto y ella me mira, tiemblo de horror por esa sensación que no puedo detener. Ahora, sentado a su lado visualizo un pequeño escrito que dice Naidelin. Es su nombre. En este momento sé cómo se llama, terminaré esta locura en que me ha encerrado. Engancho fuertemente la foto levantándola sobre la cabeza, la arrojo contra el piso. Escucho el decrepitar de los vidrios regado por toda la habitación. Levanto el papel fotográfico, asombrado no creo lo que veo. La hoja se muestra sin personaje, solo un escenario malévolo.
Sudo demasiado. Una oscuridad me abraza.
Caigo escoltando a Naidelin sobre el colchón. A mí lado muestra esa sonrisa diabólica. No pierdo de vista al señor recogiendo los cristales, mientras nos ubica en un nuevo porta-retrato arriba de la mesa de noche. Escucho terriblemente y sin poder defenderme, que mañana otro inquilino ocupará de nuevo el apartamento…