Los gatos se caracterizan por ser muy demandantes de atención. En promedio, duermen 16 hs. por día, pero esas 8 que están despiertos pueden llegar a ser muy intensas. Ese es el caso de Nina, la gata piquetera.
A Nina la adoptamos hace poco más de siete años junto a uno de sus gatitos -Roger, el gato mago- que hacía poco había tenido. Jamás nos imaginamos viendo las fotos tiernas que subían los protectores de animales a Facebook el caos que traería a nuestras vidas esta gata. Dormir, como para poner un ejemplo, significa meterse dentro de los placares y acomodar (tirar, si es necesario) la ropa para hacerse una cueva.
Cuando se acerca la hora de comer no hace falta que miremos el reloj porque ella comienza a maullar ininterrumpidamente.
Cada vez que abrimos la puerta de la calle implica mirar para todos lados, no por la inseguridad, sino porque siempre intenta escaparse para volver alrededor de las cuatro de la mañana exigiendo que le abramos.
Obviamente, no pueden faltar los ataques furtivos a Roger, lo espera cuando viene por el pasillo y si pasa sin prestar atención, le salta encima desde el sillón.
Todas estas anécdotas diarias pueden resultar graciosas pero la más llamativa de todas es la que inspiró esta ilustración. Al parecer, Nina tiene genes de gallo porque se tomó el rol de intentar despertarme todas las mañanas, y digo intentar porque, de alguna manera, la "asimilé" en mis sueños y rara vez consigue su cometido. Las pocas veces que sí lo consiguió siempre me termino riendo al ver cómo da vueltas alrededor de mi cama intentando despertarme.
Es algo realmente incomprensible pero demuestra lo especiales que pueden llegar a ser estos animales.
Con esta ilustración termino la trilogía mascotera, primero fue el turno de Roger, el Mago; siguió Gohan, el Astronauta; y ahora Nina, la Piquetera.
Proceso de la ilustración
Boceto
Primera capa
Segunda capa
Detalles
Final
¡Espero que les haya gustado!